8 de julio de 2007

dreams, little dreams

Me pregunto si no tenían razón, intelectuales de mierda.
Fantomas.

Tu no puedes estar aquí, este espacio esta reservado para las palabras importantes, para las obras de arte definitivas, definitorias también, para los hitos que perdurarán durante siglos y tu sólo estorbas en primera fila, tan de cara al escenario y ahí, atrás del apuntador que de por si está nerviosísimo, sabiendo lo que está en juego, tan consciente de lo que los errores cuestan, las historias de amor que han quedado echas pedazos por palabras mal pensadas, peor colocadas pero tan bien intencionadas. Lárgate lejos de aquí a buscar a tantas que vuelan. Esto no es una plaza pública, este círculo de arte y vinos añejados es demasiado exclusivo, tanto que ya a nadie le importa, si me pongo a pensarlo bien…

¿A qué viene esta reflexión final del acomodador de la sala y sus palabras iniciales, tan airadas? Viene a que estuve tratando de escribir un cuento; me he retirado de los obituarios que, la verdad, no me ofrecen ningún reto intelectual. La historia de mi cuento iba, para nada, acompañada de ningún orden lógico; no contiene, por supuesto, el más mínimo rastro de una trama y, por eso mismo, está libre de todo lugar común y de poesía, así que perdón. Está empapado de recuerdos de mujeres etéreas y efímeras, eso sí, pero eso sí, ninguna tan groseramente imposible como ella, ninguna que realmente haya volado ni que sea algo así, así de inconcebible y escondido como sus puntos de derrota; como sus razones para olvidar y sin embargo, ve y trata toda la noche de explicarla como hoy, que estoy solo, hundido, un monólogo contigo y tú tan sola, tan callada, silencio y toda la calma, el olvido y lo demás, digamos, soledad.

***

Ya no me siento solo en el cine, ni bien cuando estoy solo en el cine y el cine me gusta tanto. Ni las películas me recuerdan nada ni tengo ganas de viajar ni de luchar por nada, convencer, todavía no sé como decirle a mis sueños que quiero dejar de soñar.

Y en realidad Paula tiene razón, ¿para que tantas bibliotecas, tantos libros, si nada?, si para motivos prácticos es exactamente lo mismo que los quemen, sólo saldrían perjudicados unos cuantos trabajadores irregulares, en su mayoría arrogantes insoportables que, la verdad, no son ni para organizarse y formar gremios. Así que podemos esperar, si acaso, una reacción moderada y fácilmente contenible de la opinión pública, dadas las condiciones correctas de bienestar social (falso, por supuesto) y haciendo uso de una campaña puntual y cuidadosamente coreografiada en los medios.

Pero es como sentarse y esperar que las palabras salgan y ya, que empiece una revolución y los tiranos al carajo, donde más y nada más, sin demasiado esfuerzo, sin que nadie diga nada. ¿Es necesario tanto tiempo libre desperdiciado en los cafés y no en organizar un sistema eficiente para que la gente (imbéciles) sepa?, el tiempo suficiente para reflexionar si en realidad nada, vaya, que más dará al final cambiar todo, por quién, para quién, en serio, ¿para quién?

4 comentarios:

AnaVitch dijo...

No menosprecies, they are never little.

Tristes trópicos dijo...

Me gusta: puras rayuelitas
Saludos grandes
M.

forever young dijo...

nadie tiene razón, pinche nadie es un imbecil.


Iváaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!

Hannah dijo...

Birotitoooooooooooooooooooo

Si ya se que soy groseramente bella!!

ja naaaaaaah

Ps te extraño un chi...

Ya no creo en el amor otra vez -nunca creí-...

De vuelta a la realidad...