sábado, octubre 31

post B

me desvelo hasta las cuatro de la mañana, ¿y si te caes de la servilleta? (como si mordiera con demasiada fuerza uno de tus pezones).

me gusta leer libros de Murakami porque me imagino que vivo en Japón.

me gusta el dolor delicioso de extrañarla, y la sensación de alivio que siento cuando contra todos los pronósticos del clima (innumerables frentes fríos y lluvias torrenciales), de las multitudes de hormiguitas y que se yo que otros obstáculos de telenovela, me la encuentro sin querer en el metro y la beso.

es el cansancio, el cansancio que se acentúa cuando suena el despertador a las 6 de la mañana y que nunca termina bien de irse cuando estás dormido.

se acaba la temporada, la jornada, el día, y no se ve nada claro, la oscuridad ni siquiera llega y en la calle las luces ya no tienen fuerza, como faros a medio prender del siglo XIX.

supongo que es amor cuando un día te levantas y dices: "por ella bailaría y comería pescado diario".

me gustan algunos cuentos de José Agustín, aunque tengo que admitir que no entendí porque hacen tanto escándalo con "De Perfil", yo lo leí y debo admitir que mi única reacción durante el 75% de sus glorificadas páginas fue "esto vale madre".

el otro día estaba buscando De Perfil para prestárselo a una compañera del trabajo y no lo enceontré, luego, en uno de los viajes que hago a Zamora para comprar chongos pero en los que siempre acaba dándome flojera y termino por encerrarme un día entero en casa, lo busqué también allá furiosamente entre todas mis pertenencias de la adolescencia que a veces capturan mi presente y demás mamada y media y tampoco di con él. Agotadas todas las posibilidades busqué en mi memoria, que ahora esta saturada de los recuerdos y el olor de ella y no di con la persona a la que, probablemente, le preste-regalé (hija de la ching*da, odio a la gente que no devuelve los libros) esa obra maestra de la denostada (por mí, que si no me gusta algo lo desprecio) literatura de la onda y resultó que su paradero, es un misterio.

hay noches diferentes

miércoles, octubre 21

visiones de ella

"And when bringing her name up
He speaks of a farewell kiss to me
He's sure got a lotta gall to be so useless and all"

Vissions of Johanna - Bob Dylan

a veces, soy incapaz de esperar cinco minutos. No sé como, a veces, soy capaz de esperar dos meses. Eso es porque en realidad, no espero; a veces me despiertas a las 4 de la mañana y dices: “¿no quieres un vaso de agua?”, o “un sándwich de crema de cacahuate”, o “hacer el amor”, lo que sea pero lo dices y escucho tu voz de niña cansada, harta un poco de todo, aunque en realidad no siempre estés harta de mí y me pides, “no te duermas todavía”, con una carita tan bonita y esa sonrisa ante la que es imposible argumentar: “Amor, son las 4 de la mañana, de verdad, son las 4 de la mañana y ni si quiera te estoy soñando, te estoy alucinando”.

***

"Un joven atractivo pero depresivo deberá tomar una difícil decisión"

eso no es un comercial, es una nota a ocho columnas en la primera plana. Lo que sigue es una nota mal redactada que acompaña a dos amantes a lo largo de una travesía cuyo fin, poco claro, parece ser el de atravesar a pie todo Guadalajara. "Empresa imposible", dice él, siempre pesimista, insoportable, de difícil trato, como una patada en los huevos, dicen los que lo soportan menos pero que lo conocen más. Vamos, dice ella, te amo, pero claro, si se detienen en cada hotel, cada cuarto para muestra de renta o casa de conocido a hacer el amor, comer algo o simplemente pasar el rato medio agarrados de la mano pero mirándose muy fijamente y sin parpadear, exactamente como dos locos enamorados deberían mirarse cuando lo que se trata es perderse en la mirada (hermosa, sonriente) del otro loco. "Es para cuidar su corazón", dice él, que no sabe nada, no tiene idea de como cuidar su corazón porque sus pensamientos no son lógicos, son los de un loco y, para acabarla de chingar, enamorado, bien enamorado; pero por lo menos son sinceros, que ya es ganancia. "Para cuidar su corazón", insiste, sin hacer caso de otra cosa, concentrado.

***

si pudieras ver
lo que veo
tú conmigo
al final del horizonte
arriba en el monte

Pascual Reyes, un poco fuera de contexto

martes, septiembre 29

the voodoo that you do so well

Se acaba el camino. Es una lástima, el sonido de mis audífonos nuevos es realmente bueno. El camino era hipnotizante: toda la luna iluminando el desierto, y partes de la carretera sin ningún tipo de iluminación artificial, ni siquiera los focos de los trailers prendidos junto a los restaurantes de los que en otras partes está lleno el camino: aquello era un espectáculo alucinante.

(Digamos que llego a las seis de la mañana, que no traigo maleta, que no traigo nada y me quedo sentado en el piso de la central, junto a una cafetería, sin entrar, sólo esperando que aparezcas en la entrada para decirte “vámonos de aquí”. Entonces, supongamos por un momento que no estoy loco)

“Yo antes era algo así como un crítico de arte”, te digo, “ahora, no soy nada”, continúo, después de una larga pausa en la que pienso que no sé qué decir, y que no sé porque demonios dije eso, para empezar. Será porque vamos a un museo, concluyo. Pero tu no me crees, no me crees que no soy nada, tienes ganas, muchas ganas de escuchar mis opiniones sobre las obras de arte del museo de arte contemporáneo.

(Estoy esperando viendo la tele, sólo esperando a que descubra que soy un fraude, que todo su cariño, lo está desperdiciando en mí. Me cansé tanto por llegar, para que me veas y me diga que ya se va, y yo con estas ganas de hablar, de decir por fin, yo también te amo –lo repito mil veces en mi cabeza-. De que no se vayas nunca, pero, carajo, estamos en un cuarto prestado de un familiar que no sabe que estoy aquí, y que cuando le dije que me prestara su llave para cuando viniera a la ciudad no tenía idea de que lo iba a usar para verte, y tenemos que irnos pronto, yo de regreso a mi ciudad, tú a tu casa, como verdadera niña buena, a mirar a todos con esos ojos tan bonitos y de repente nomás me digo, no jodas, no jodas, como dices cursilerías, como tu nostalgia se ha transformado en pura poesía vomitiva de niño de secundaria que nunca ha leído y de repente quiere escribir versos y décimas de belleza inenarrable, indescriptible, Cortaziana, -ref. capítulo 7, “se miran como cíclopes” –¿síncopes?-, etc.-. Y en eso estoy, cuando vuelve a entrar al cuarto.

“Te amo, no te vayas nunca” Digo, en un arranque de temeridad y honestidad estupidísimo.

se hace un silencio insoportable en el cuarto, en el departamento, en toda la cuadra, en la ciudad nomás se escuchan aullar a los locos y a los perros. Maldición, esto no puede ser bueno.

“No exageres” Dice por fin.

Me tranquilizo.

“Ok… pero sí te amo”

“Eso dices” y sonríe.)

dos canciones

hoy

esto va a doler, recuerda, regresa, es que esa canción me recuerda a Guadalajara. Me pone nostálgico y me hace sentir solitario, me regresa a ese lugar donde vivía de puras esperanzas bien irreales, de pura cerveza y de latas de atún. Vivía con 150 pesos a la semana, me dormía diario a las tres de la mañana y me absorbía esa tristeza irremediable que nomás sirve para que te den ganas de llorar: me ponía de un humor que, si no fuera por lo absurdo, hubiera sido suicida.

***
hace 4 meses

me quedo esperando, adentro del camión, a ver a que horas se dan cuenta que no traigo boleto, a ver a que horas se dan cuenta que soy un fraude, que no voy a ninguna parte, que no traigo equipaje y que no tengo a donde llegar, a ver a que horas llega la seguridad a sacarme a patadas del camión, a tirarme en la banqueta y a sacarme arrastrando de la central. Tal vez, seguramente, no puede ser otra cosa, lo que pasa es que se están esperando a que salgamos a carretera para ir por mí y tirarme a un ladito. Ni traigo equipaje.

lunes, septiembre 14



well I will keep calling you to see
if you're sleepin are you dreamin and
if you're dreamin are you dreamin of me
i can't believe
you actually picked...me

domingo, agosto 23

primera parte

junto a mi soledad de niño medio dormido, ella se queda y paciente, me explica exactamente cuanto me quiere.

(ronronear junto a ella, cuando como niña caprichosa se desviste y el calor de su cuerpo me despierta a las tres de la mañana), besarla toda, durante todo el día, no comer, no salir del cuarto, deshacerse apenas de las sábanas, perder la ropa debajo de la cama: junto a los monstruos y la mugre del pasado, junto a lo inútil; ignorarlo todo y concentrarse en ella (lo más fácil del mundo), en besarla saboreando lentamente toda su boca, sin desesperación ni urgencia; en acariciar sus pezones y jugar con sus costillas.

(...)

hay que soltar su mano cuando dice adiós (creerías que hay mil cosas más difíciles en el mundo, si no sabes de lo que hablo), y no olvidar decirle en voz alta, te quiero.

jueves, agosto 13

no sé que le voy a decir, no sé como me voy a comportar, no sé si voy a poder dejar esos fantasmas que como perros fieles me han acompañado los últimos dos años, en el departamento viejo.

todavía tengo la llave, se las voy a prestar, quiero que se larguen, que se vayan en la madrugada y regresen en la noche, cuando ella ya no esté.

yo no sé por qué me río,

tú?

miércoles, julio 29

pura historia oral

el día que me fui despedir de ella lloró como 5 horas seguidas frente a mí, y yo, por solidaridad, que no por sentirme una mierda, empecé a llorar también (me sentía peor que eso, me sentía la peor persona de la historia, de la ciudad, ciertamente de ese cuarto, pero ya muchas otras veces me había y me he sentido una basura y no por eso lloro), de manera incontrolable, insoportable, y muy tonta. Esa escena no era muy triste, era muy patética.

estuvimos así 5 horas seguidas, y ella pasaba casi esquizofrénicamente del enojo a la tristeza y luego a la ira, a veces a la súplica. Nunca había provocado algo así en la vida y me sentía culpable, sí, pero sobre todo asustado. Hasta antes de ese día no pensaba en mí como en alguien o algo capaz de provocar una reacción así. No lo creía, después logré convencerme que no era cierto, aunque mi subconsciente me decía otra cosa y arraigaba en mí, cada vez más, la idea de que yo era algo malo, casi peligroso, para algunas personas.

no le dije la verdad de porque la estaba dejando, le inventé una de las mentiras menos plausibles y absurdas que se me pudieron ocurrir. Hubiera sido mejor decirle la verdad, digo, para lo que pasó, el resultado hubiera sido el mismo. Pero no lo hice, le mentí y le mentí toda la noche, aferrándome a algo que ni yo creía, que ella, que es muy inteligente, no sé tragaba, pero para mí era más fácil que aceptar la verdad frente a ella: que no la quería, sólo la había usado para tratar de sentirme bien un rato; porque cuando la conocí me acababan de dejar y no soportaba esa sensación de tristeza y humillación que me acompañaba a cualquier lado. Quería sentirme mejor, y rápido, y allí estaba ella y, ya les dije, era hermosa, inteligente...

desde entonces las cosas han sido difíciles, una y otra vez huyendo de relaciones cuando apenas empiezan, cuando percibo de ella signos inequívocos de que está creando una especie de cariño sincero hacia mí. No es como muchos dicen de si mismos o creen, por miedo a salir yo lastimado. Eso no me importa, de verdad, puedo acabar destrozado y no pasa nada, puedo lidiar perfectamente conmigo, lo que no puedo soportar es la idea de lastimar a alguien más, ser el responsable de algo así, yo, yo que todavía me veo como un adolescente inmaduro, no quiero andar rompiendo corazones de verdad.

así que siempre había hecho lo mismo, las dejaba muy pronto, y estaba agusto con eso. Una sola vez me arrepentí, me di cuenta, casi de inmediato, que acababa de cometer un grave error, pero, casi de inmediato, ya era demasiado tarde. Y pasó exactamente lo que sabía que iba a pasar, lidie un rato con un dolor que no me era tan difícil ignorar todo el día (ref. Most of the time - Bob Dylan) y después de un rato estaba como siempre, como ya me había acostumbrado a estar, yo solo y perfectamente tranquilo. Me daba igual mi melancolía, mi soledad, es algo que después de un rato se te hace necesario, se te impregna y no lo puedes dejar.

aprendí a vivir así. Es algo que he ido perfeccionando cada vez más hasta estar cada vez más cómodo así: escuchando música en la combi, en el taxi, en el trabajo, cuando hablo con alguien más, corriendo carretes de música indie y rock clásico en mi cabeza, medio escuchando a mi interlocutor.

pero nada de eso me funciona. Digo que estoy solo pero constántemente me desespero y busco, por un instante, la mano de alguien más a que me saque a tomar aire y a respirar, a que me de el sol, que me haga compañía. Pero igual de rápido me desespero, me empiezo a asfixiar. Soy como un asceta que deja la reclusa cada cierto tiempo porque no siempre le gusta cumplir con su deber, pero a los dos días empieza a extrañar su casa en medio del bosque y vivir en la meditación día y noche.

y no sé como terminar, me da flojera, estoy tratando de desahogarme, no de agradar a quien quiera que quede por aquí, leyendo este blog. Me voy a escuchar música en lo que llego a mi casa.

domingo, junio 21

you are the bluest light

(if that's the way it is)