25 de marzo de 2011

El primer capítulo de mi primer novela

pues como ya saben, quiero ser escritor, así que escribiré mi primer novela. Supongo que los escritores experimentados y talentosos, además de no tener que publicar su novela por entregas en un blog, son capaces de inventar personajes y situaciones de la nada, ayudados de su experta y vasta imaginación. Pero yo no soy un escritor experto así que además de tener que escribir mi novela en un blog, la tendré que hacer usando casi exclusivamente mis propias experiencias de vida: esta será una historia basada en hechos reales.

así que en cierta manera, cuando estén leyendo esta novela, será casi como si estuvieran leyendo mi diario o mis memorias. Bueno, no en cierta manera: será exactamente eso. Tal vez no deba llamarla una novela entonces, tal vez deba referirme a ella simplemente como "querido diario". O "memorias", ustedes elijan, queridos lectores.

Capítulo I
(de mi primer novela basada en hechos reales, sobre todo de mi vida y de la gente que conozco)
La vida elige una profesión por mí y mis primeros amores

desde que nací, o mejor dicho, desde que tengo memorias que recordar, he odiado los números. Por eso tal vez es que encuentro perfectamente lógico que hoy sea un contador bastante mediocre. No porque haga mal mi trabajo, lo hago bien, pero lo detesto. Detesto cada segundo que paso en esta oficina desde que entro hasta que salgo pero vaya, no los aburriré más con mi amargura, ya dije lo que tenía que decir y en la medida de lo posible trataré de no repetirlo demasiado a lo largo de mi historia.

a pesar de odiar los números y de toda mi vida tratar de ser un soñador o un artista (no estaba obsesionado con llegar a ser un artista respetado por la crítica y los conocedores en los museos o librerías donde se expusiera mi obra, me hubiera conformado estupendamente bien con ser un artista al que nadie de ellos -los conocedores- respeta, al que ni siquiera le dijeran artista por no merecer dicho calificativo, en su opinión, pero al que las niñas cursis y los demás amantes de lo simple consumieran vorazmente. No quería, pues, ser ningún Cervantes, García Márquez o Van Gogh, no le hubiera guardado ningún rencor a la vida si hubiera acabado como un Paulo Coelho, un Michael Bay o alguno de esos mercaderes de basurita desperdiciable... pero no, acabé detrás de este escritorio ordenado), con el tiempo tuve que resignarme a aceptar que mi único talento real estaba en hacer sumas, restas, divisiones, multiplicaciones y utilizar de manera experta aparatos como la calculadora y comprender de Pe a Pa el uso de una hoja de contabilidad; cada que trataba de escribir poesía o cuentos cortos o hasta algún ensayo sobre algún tema de actualidad, el resultado era desastroso y me ganaba la sorna de mis maestros de literatura de secundaria. "Esto es peor que Poesía Adolescente" los escuché murmurar muchísimas veces, cuando me colocaba para espiarlos detrás de la puerta de la sala de maestros.

así que, humillado a muy tierna edad (quince años), decidí dejar de renegar de mi único talento real, muy a mi pesar y por mucho que lo odiara: los números. Abandoné todos los talleres de redacción y creación literaria, comencé a pagarle a personas más talentosas que yo, para que entregaran mis trabajos de las materias obligatorias que hubiera relacionadas con mis sueños rotos a lo largo de lo que me restaba de la prepa y me concentré exclusivamente en mis clases de contabilidad y matemáticas financieras, durante los siguientes 8 años. Ahora soy el contador estrella de varias funerarias. Mis clientes me detestan porque yo detesto mi trabajo y por lo tanto a ellos, pero como no hay nadie mejor que yo para sacarle el provecho a los muertos y los agujeros legales para evadir impuestos.

pero no sólo mi odiada profesión me ha traído problemas y sinsabores en la vida. Desde joven suelo involucrarme en las relaciones amorosas menos recomendables.

Pues dile al amor que no toque mi puerta
Que yo no estoy en casa
Que no vuelva mañana

Aventura o un grupo así
(me dice mi editor que ni los epígrafes van aquí, ni se citan así y que esta estupidez que… tengo muchas cosas que hablar con mi editor pero ustedes por favor tengan paciencia que esto es, apenas, un primer borrador)

en eso del amor, lo que me caracteriza son unas ganas inexplicables de salir derrotado; de perder hasta la camisa besando (cuando tengo suerte) los labios más deliciosos pero menos recomendables. ¿A quién le pueden convenir:
a) las espías internacionales,
b) las bailarinas de danza contemporánea,
c) las escritoras,
d) las actrices de cine,
e) las actrices de teatro y
f) las hermanas y primas de las chicas buenas, del orgullo de la casa: las chicas malas?

recuerdo a mi primer amor; nunca le hablé, por supuesto, pero eso no impedía que todos los días, sobre todo en la tarde y en la noche, muriera de amor: (Cuando yo era adolescente y todavía no dejaba de soñar) Ella era una chica mala. Pelirroja… ella escuchaba Guns n' Roses y yo a Ricardo Arjona (no me avergüenzo de esto, por ahí tengo los kct's). Recuerdo que pasaba casi cada tarde por donde ella estaba siempre tomando en la banqueta con sus amigos, los otros chicos malos, y mirarle las piernas y los brazos, su cabello rojizo y su cara pecosa y sentir como la extrañaba sin siquiera conocerla. Tal vez por eso la extrañaba, porque no la conocía y tenía muchas de saber algo más sobre su vida que su marca de cerveza preferida. Pero hubiera sido contraproducente intentarlo, verán, yo hubiera llegado bien ñoño, con una rosa y un mixtape de éxitos de amor de los 80's (de muchos de mis gustos de mi niñez y mi adolescencia temprana me avergüenzo el día de hoy, pero no de Bryan Adams) y ella lo que quería era una cerveza y toda la emoción que pudiera darle un viaje sin casco en motocicleta en carretera.

y un día, así de la nada, agarró y se largó con sus amigos en motocicleta, sin chamarra de cuero y ciertamente sin casco y se fueron a recorrer el estado hasta llegar a una de sus playas vírgenes y nunca volvimos a saber nada de ella ni de nadie de ellos en el vecindario. Nadie la extrañó más que yo, ni siquiera sus papás, a los que nunca les importó demasiado.

ok… estoy exagerando, no siempre me enamoro de las chicas malas. Casi nunca. Pero sí es cierto que me la paso perdiendo y acabo llorando y escuchando a Celia Cruz, Andrés Calamaro, Los Fabulosos Cadillacs, leyendo a todos los poetas y en fin, en compañía de toda esa manga de atorrantes que han hecho del pozo obscuro y doloroso de la decepción amorosa su forma de vida, el mejor negocio a costa de nosotros, los románticos de verdad: esos de los que nadie habla ni escribe nada que valga la pena porque la realidad, en su estado crudo, o es horrible o es patética o es aburrida: es un documental sin editar. No me vengan con que Neruda sufría mucho por amor… Girondo… o Dylan… al principio tal vez, pero después… en serio, no me vengan con eso que la verdad la sé yo: los solitarios, los que sufrimos de verdad somos los burócratas, los contadores.

4 comentarios:

Manuela dijo...

Otro ejemplo de atorrante que hizo del pozo oscuro su forma de vida: Álex Ubago. Por lo visto, compuso su primer disco después de que lo abandonase una novia que tenía, y le fue tan bien que decidió alargar la depresión unos años más.
Ahora se acaba de casar y nadie sabe qué va a pasar con su estilo.
Me pregunto si tendrá que destruir su matrimonio para mantenerse fiel a su música.
Es una lástima, casi tanto como lo tuyo con los números (eso de que los odies pero te den de comer).

Karla Juárez dijo...

Y cómo se llama? le queda Alberto, José Luis o Miguel Angel y ya cuando deje la funeraría si es que la deja que se cambie el nombre a Máximo, Maximiliano o Napoleón.
Apuesto que la pelirroja era espia y por eso desapareció con sus amigos rudos.


Que nadie buena onda muera ivanhoe :/.

Pacheco dijo...

MM..quiero leerlo, pero como que, mmmm, me gusta mas la idea de tener un monton de papeles entre mis manos, asi que mejor lo imprimo. Ya de ahi....

Iván dijo...

Predigo que Alex Ubago sólo se caso para que el dolor del divorcio y de perder la patria potestad de sus hijos alimente la hoguera de su horrible, horrible inspiración. Pinches popstars.

Se llama Maximiliano y viaja en el tiempo, pero después hablaremos de eso.