8 de marzo de 2011

Las pelirrojas son espías

la sabiduría popular indica que si ves una pelirroja en la calle puede ser una espía. Son peligrosas, un 50% más, por lo menos, que una espía normal.

para empezar, es mucho más fácil que uno acabe enamorado de ellas, como de una bailarina. Por eso, algunas estadísticas clandestinas (por razones obvias, es más difícil que haya estadísticas sobre los espías y sus actividades y la gente que tiene esas estadísticas no las comparte), indican que más de la mitad de las espías femeninas del mundo son pelirrojas o bailarinas. Esto tiene una explicación lógica: no es un secreto para nadie que una de las tácticas más comunes para las espías es hacer que su víctima se enamore, llevarlo dos o tres veces a hacer el amor (no coger) a un hotel de lujo y después, asaltar en despoblado todos y cada uno de los secretos de estado que el pobre tipo posea y huir del país con el botín seguro en un maletín, o una laptop, ocultando la identidad con un pasaporte falso, una mascada y unos lentes obscuros, dejando al pobre tipo desolado, sintiéndose la criatura más idiota del mundo y lo peor: con el corazón roto.

pero si sucede que la espía comete el error de enamorarse, la misión podrá ser considerada, sin margen de error, como un rotundo fracaso. Si el objetivo y la espía que cambió de bando en nombre del amor (el maldito amor) se casan, tienen una casa blanca con jardín y niños y perros jugando en el patio trasero o en el parque, entonces estamos hablando de una catástrofe: del triunfo del amor sobre el conflicto internacional o corporativo, del triunfo definitivo del amor sobre los intereses de un superpoder o de la macroeconomía. Y no podemos vivir en un mundo donde siempre triunfa el amor, eso no es normal, sería el caos. Sería una comedia romántica.

por eso la gran mayoría de las espías son pelirrojas, es comprobable estadísticamente que se enamoran menos y esa es, de cierta manera, su gran tragedia: están condenadas simplemente a ser atractivas y exóticas, sex symbols de la sociedad occidental: con esas pecas, esos ojos verdes y esa piel pálida, un diplomático cualquiera está perdido.

pero yo sé todo esto, por eso no me enamoro de las pelirrojas, son espías sensuales. Sólo me enamoro de las tigreñas o las morenas, me rompen el corazón pero no me roban los secretos, aunque crean.

4 comentarios:

Karla Juárez dijo...

Eres tan Rayuelas, romantico, soñador y cursi.
Bien.

Iván dijo...

soy un asesino como dexter

Ricardo dijo...

te cuesta trabajo asesinar una araña.

Iván dijo...

hay una aquí en este momento...